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Inclínate por las mujeres maduras en vez de embobarte por las jovencitas. Puede que te suene paradójico, pero aquí te expongo mis razones:
1. Porque las mujeres maduras conocen mejor la vida, son mejores observadoras y las conversaciones con ellas son más agradables.
2. Porque cuando las mujeres dejan de ser guapas aprenden a ser buenas. Para mantener su influencia sobre los hombres, ellas compensan la disminución de la belleza con el aumento de la utilidad. Aprenden a hacer miles de cosas, y si te pones malo saben cuidar de ti. Por eso no hay mujer vieja que no sea mujer buena.
3. Porque ya no existe ese riesgo de quedarse embarazada y crear así inconveniencias.
4. Porque siendo más experimentadas, ellas son más prudentes a la hora de tener un desliz sin levantar sospechas. Tenerlas como amantes es mucho más seguro para tu reputación.
5. Porque en la oscuridad todas las gatas son pardas, así que en la cama con una mujer madura sólo puedes obtener más placeres dada su experiencia y larga práctica.
6. Porque el pecado es menor. Acostarte con una virgen puede llevarte a la ruina y a ella puedes hacerla infeliz de por vida.
7. Porque el sentido de culpabilidad es menor. Haber hecho daño a una jovencita te podría provocar sentimientos amargos, que no tendrás con una mujer madura por haberla hecho sentirse feliz.
8. ¡Ellas son tan agradecidas! Esta es la paradoja más grande.....
Dejo esta estupenda y olvidada carta de Franklin sin comentarios.